Repaso a los Real Madrid-Barcelona
El morbo estaba asegurado en el primer partido que Alfredo di Stéfano iba a jugar frente al Barcelona. Aún quedaban rescoldos encendidos del frustrado fichaje de “La Saeta Rubia” por el Barça, que renunció a contratarle en el último episodio del largo proceso. A la expectación que levantó el encuentro se unía presenciar el duelo entre los dos jugadores que lideraban ambos equipos: Di Stéfano, por los madridistas y, Kubala, por los azulgranas.
Aquella tarde (25-10-53), con las gradas de Chamartín a rebosar y bajo la dirección técnica de Enrique Fernández, el Madrid apabulló a su adversario desde el pitido inicial. En un primer tiempo de fábula, la defensa azulgrana se hundió ante la irresistible delantera blanca.
Lección de fútbol
El trío Olsen, Di Stéfano y Molowny realizaron los cinco goles. Los dos extremos, Joseíto y Atienza I, trajeron en jaque a sus marcadores, Biosca y Gracia. La línea media madristta, Muñoz-Zárraga, superó con creces a su homóloga, Flotats-Bosch, y en la retaguardia, Navarro, Oliva y Lesmes apenas si dejaron un resquicio para que entrase el ataque barcelonista. Pazos, el guardameta madridista, casi fue un espectador más.
Kubala luchó con clase extraordinaria, pero en una absoluta soledad. El excelente jugador húngaro, así como sus compañeros de aquella jornada, la séptima del Campeonato de Liga, reconocieron al finalizar el partido que el Madrid les había dado una lección de fútbol. Veintiún años después, en esa temporada 1953-54, el Real Madrid se proclamaba campeón de Liga.
Di Stéfano tras su primer derby: “Fue un día maravilloso”
Su primer derby contra el Barcelona fue en la temporada 1953-54, en la que Alfredo di Stéfano debutó con el Real Madrid. Un estreno memorable que, años después, así rememoraba Di Stéfano: “Fue un partido hermosísimo. El Barcelona tenía un cuadro fabuloso, con jugadores excepcionales. Llegaba a Chamartín como primer clasificado, pero aquel día jugamos fantásticamente. En el primer tiempo ya ganábamos cuatro a cero. Yo marqué el primero, Olsen hizo dos a continuación y, antes del descanso, Molowny logró el cuarto. La gente echaba humo”. En el segundo tiempo hice yo el quinto y aquello fue maravilloso para la afición”.
